“EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO”

22 Abr

“EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO”

J.D. Salinger

Alianza Editorial

El inconveniente que tiene enfrentarte a un libro como este es que partes con un montón de ideas preconcebidas. En mi caso, he estado esperando durante toda la novela que se produjera un asesinato. Quizás porque lo tenía asociado al del John Lennon o a otros episodios sangrientos de la historia americana.

“El guardián entre el centeno” narra los vagabundeos erráticos de Harold Caufield por NY, la ciudad donde vive, pero a cuya casa no puede volver porque se ha escapado del colegio en el que, como en otros anteriores, ha fracasado. En principio nada violento, salvo un par de escenas (como la paliza que recibe en un hotel o la descripción del suicidio de un compañero que se tira por la ventana). Sin embargo, la historia va creando una atmósfera desasosegante y fatalista que te hace temer lo peor.

Harold Caufield comienza pareciéndonos un chaval insufrible que critica todo, a las personas, a la ciudad, incluso a los objetos y situaciones vanas que le rodean (la frase “yo odio” es una de las que más se repiten); que es insolente, contradictorio y malcriado; que despilfarra el dinero… pero a través de sus ojos se nos muestra los submundos de la ciudad frente  a un adolescente solitario (todos lo evitan o es él quien los desprecia), con el que nos reconciliamos. Porque uno de los mayores logros de esta novela es que el autor ha desaparecido, y es la voz insegura y mal hablada de Harold la única que permanece. Un narrador del que no te puedes fiar ya que pronto comprendes que no dice lo que piensa, a veces porque ni él lo sabe o duda de su cordura, y así en cada frase se intuye un significado más allá de lo aparente.

Holden no quiere integrarse en una sociedad que considera falsa (otra de las palabras más repetidas). Salva solo a la infancia que tiene idealizada y personificada en su hermana menor, una niña muy lista capaz de centrar perfectamente su problema: “A ti no te gusta nada”. Holden no tiene futuro, solo quiere ser el guardián entre el centeno para evitar que los niños mientras juegan caigan por el precipicio:  la madurez.

Es una novela violenta porque la adolescencia desnuda, sin cortesías ni paternalismos, lo es.

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3 comentarios to ““EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO””

  1. icariautopica 22 abril, 2012 a 20:34 #

    Me llama tanto la atención que sea un libro que ha obsesionado a asesinos como Chapman, que asesinó a Lennon o al asesino de Rebecca Schaeffer… Quizás por eso se haya hecho tristemente famoso el libro, aunque no se habla de asesinatos en él, sólo de cuidar y de hablar de la realidad de la sociedad de la época sin tapujos…

    Esta frase lo dice todo…

    “Si un cuerpo encuentra a otro cuerpo cuando van entre el centeno, muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños, y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde del precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Yo sería el guardián entre el centeno”

    Resulta contradictorio que estos asesinos ( faltó nombrar al que intentó asesinar a Ronald Reagan, Robert John Bardo Jr. ), no protegiesen y terminaron haciendo todo lo contrario…

    Muy buena entrada y muy buena imagen elegida para este post…

    Saludos,

  2. Xandrésalfarov 3 junio, 2012 a 15:20 #

    Te nombre en nuestro blog muy buen post, y la foto tambein exelente

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