Alice Munro

3 Jul

    Alice Munro                               ALICE   MUNRO

“Demasiada felicidad” el último libro que he leído, además de permitirme disfrutar de unos relatos magníficos, me ha producido la fascinación por la personalidad y biografía de su autora. Alice Munro tiene 81 años, y es una encantadora señora canadiense que viste un poco extravagante, que tiene una mirada viva y una sonrisa traviesa, y que contesta de forma irónica y lúcida a las preguntas en las entrevistas.  Está considerada como una maestra mundial del relato, pero aunque  Nabokov dice que todo escritor tiene un número de palabras, ella prefiere un argumento mucho más prosaico: “El cuento estaba puramente determinado por el largo de las siestas de mis hijos. Pero después resultó que ésa fue la manera en la que aprendí a escribir y ya no pude hacer otra cosa”

Esa falta de vanidad es una herencia directa de su educación en una familia presbiteriana de origen escocés, grandes lectores de la Biblia, y con una ética del trabajo muy estricta donde la ambición profesional y el apego al dinero estaban muy mal vistos. La vida y la escritura sin vanidad fueron la escuela moral de la joven Alice. Una ética que impregna hasta su tiempo libre, cuando reconoce vergonzosa que a veces hojea el Vogue, o que le gusta  “… manejar por el campo con mi marido, que es geólogo y geógrafo, identificando cosas del paisaje. Ésa es una ocupación concreta, muy buena para mí, y además mis libros tienen mucho sobre el campo y los paisajes, así que siento esos paseos como parte de una investigación previa a la escritura.”  Me ha encantado que recurra a esa forma de inspiración literaria con la que me siento particularmente identificada (entrada del blog: Territorios que hablan)

Entre sus influencias literarias admite la de varias escritoras, entre ellas Katherine Mansfield, y no explica el por que, simplemente aporta la lúcida frase: “No sé cuánto afectó mi forma de escribir porque todo lo que uno lee deleitándose finalmente lo afecta”; además se siente cercana a ella porque a la autora neozelandesa también le gustaba hojear revistas de moda. Gran parte de sus relatos giran alrededor de los personajes femeninos, en boca de uno de ellos pone la frase: “Cuando un hombre sale de una habitación deja todo detrás, cuando una mujer lo hace lleva todo lo ocurrido en esa habitación con ella”.

Esos ojos inteligentes que nos miran son los que le han permitido diseccionar la realidad de las gentes “normales”, sus vecinos entre los que creció y entre los que ella nunca se sintió incluida. Alice Munro está considerada la pionera del realismo moderno canadiense, ya desarrollado en Estados Unidos mucho antes. Una mirada realista para destapar los entresijos emocionales de las vidas rudas, nada heroicas y siempre misteriosas, de sus paisanos. “La vida de la gente es suficientemente interesante si tú consigues captarla tal cual es, monótona, sencilla, increíble, insondable”. Personajes con secretos, a los que ella le aplica diversas lentes que se acercan o se alejan, todos con turbios pasados a cuestas que les marcaron pero aún así capaces de seguir viviendo. Su prosa es sencilla, no simple, y con pocas palabras, incluso con los silencios (en la lectura de sus historias hay que aprender a oír las elipsis), es capaz de darte un golpe brutal que te obliga a releer el párrafo para comprobar si es cierta la atrocidad que te acaba de mostrar. Pero ella continúa, a menudo hacia delante y atrás en el tiempo, sin aclararte nada, hasta que por una frase sin importancia comprendes la clave del relato. Y entonces es cuando te quedas de piedra.

Se le llama “la Chejov canadiense” lo que ella considera exagerado, pero reconoce que mientras escribía el relato que da nombre al libro, y que tiene como personaje a Sofía Kovalevski, una matemática y escritora rusa,  “pensaba si Chéjov se habría enamorado de mí de haberme conocido. Creo que no, a los hombres no les gustan las mujeres como yo. Pero quién sabe, él finalmente se casó con la actriz Olga Knipper que arrastraba su propia fama, así que… Sí, es posible que yo le hubiera gustado”.

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3 comentarios to “Alice Munro”

  1. María 4 julio, 2013 a 11:17 #

    ¿Sabes, Reyes?
    Es una casualidad, pero hace apenas dos o tres días estuve leyendo algo sobre Alice Munro y me entró curiosidad por leer algo de ella. Con tu entrada despiertas más esa curiosidad.
    Su frase sobre los hombres y mujeres… ¡magnífica! Con tu permiso me la llevo a mi blog.
    Un abrazo…

    • universointroito 4 julio, 2013 a 13:58 #

      Me alegra que te haya interesado, y sí: la frase es magnífica, muy descriptiva.

  2. M Carmen 4 julio, 2013 a 18:15 #

    Muy interesante

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