Sultanas de coco y huevo, señores

8 Ago

Mientras disfrutas la playa, leyendo o dormitando bajo el sol, asistes a una procesión continua de vendedores de todo tipo de artículos. A los previsibles que te ofrecen refrescos y cervezas,  se les unen los vendedores de lotería, gafas de sol, pulseras y collares, cestos de mimbre, trajes de playa, sábanas, manteles y hasta alfombras. De diferentes etnias y nacionalidades, todos van equipados con comodidad y tienen un único objetivo: ganarse unos euros, muy honrados y dignos, por lo que si su artículo te interesa, lo pagas y ahí se acabó la historia.

Hay otros que además de un producto concreto venden algo más. Los de camarones por ejemplo te venden identidad o, si no queremos ponernos transcendentes, tipismo andaluz. Se esfuerzan por mantener el aire de pescadores auténticos con sus pantalones remangados y sus gorrillas azules, algunos incluso han diseñado sus canastos en forma de barquitos pesqueros, con banderita española incluida; y utilizan como reclamo frases alusivas al oficio: “El camarón, lo pesco de noche, lo vendo de día”.sultana de coco, Cádiz

Pero en mi playa, y puedo llamarla así porque voy a la misma desde hace más de cuarenta años, por encima de todos ellos tenemos a Rafael el sultana, al que le he comprado sultanas para merendar desde que era una niña y luego lo han hecho, con muchísimo deleite, mis hijos. Bajito, delgado y correoso, como son los hombres trabajadores incombustibles de esta tierra, sigue recorriendo la playa de cabo a cabo voceando su consigna publicitaria: “¡Sultanas de coco y huevo, señores!”, antes a viva voz y ahora, en su particular adaptación a las nuevas tecnologías, con un magnetofón y un altavoz unido con cinta aislante al asa del canasto. Da gusto ver aparecer a lo lejos su figura primorosamente blanca: gorrilla, pantalón, camisa y mandil impolutos, y un canasto de mimbre con su mesita para apoyarlo. Te sirve las sultanas, brillantes y doradas, elaboradas imagino que por su mujer o por alguna de sus hijas, con pinzas y en bolsitas individuales. Y además te sonríe.

Me produce admiración esa elegancia, ese cuidado de su imagen y la de su producto. No tendrá una marca registrada, pero hay una enorme voluntad de profesionalidad en esa pulcritud. Rafael no solo ofrece sultanas, sino también el esfuerzo y el placer por las cosas bien hechas. Vaya por él, y por todos lo que son como él, mi reconocimiento.

Anuncios

Una respuesta to “Sultanas de coco y huevo, señores”

  1. M Carmen 9 agosto, 2013 a 15:01 #

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: