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Febrero en Nueva York (Parte 1)

18 Oct

Escucha la segunda en este enlace

 Dos camas unidas por una sola colcha. Cuando varios meses antes reservó habitación doble, no pensó que esa imagen le devolvería tanta soledad. Natalia se acercó a la ventana. Una nieve tranquila, de copos pequeños, cubría lentamente la calle y las azoteas de los rascacielos de Nueva York.  Aquella otra noche también nevaba en Granada. “Alerta roja” habían dicho. Alerta ¿para quién?, ¿para los conductores?, ¿para los transeúntes? La alerta puede estar en cualquier parte, incluso en tu propia cama donde los fantasmas duermen contigo hasta que algo los despierta, por ejemplo una llamada telefónica… Alberto había salido corriendo de casa sin contestar ninguna de sus preguntas, y volvió muy tarde. Ella  sabía que aquella era una llamada antigua, que esperas pero confías en que nunca se producirá, porque la reconoces inmediatamente como el principio del fin. Mientras él balbuceaba explicaciones inútiles, los rayos blancos del amanecer ya entraban en su habitación pero esa noche no terminaría jamás para Natalia, porque fue cuando el mundo se volvió plano.

Portada Febrero en Nueva YorkNi siquiera el médico que le firmó la baja como profesora en la Facultad de Bellas Artes llegó a comprenderla. Había sido abandonada por su marido, nada especial, les ocurre a muchas mujeres…, lo que nadie sabía es que cuando Alberto se fue ella perdió los colores; tampoco los rostros ni los objetos tenían relieve, solo eran líneas colgadas en el aire. Las personas avanzaban o retrocedían envueltas en humo, con el contorno difuminado, hasta que desaparecían en medio de una bruma densa y amorfa.

A Natalia no le sorprendió que el presente se quedara sin color, le pasaba algunas veces cuando tenía un mal día, pero sintió pánico al descubrir que también sus recuerdos le devolvían un pasado en blanco y negro. ¿Por qué se habían borrado los amarillos y violetas de los atardeceres vividos, los verdes de los jardines paseados o el iris de los ojos de sus amigos? Ya no podría pintar más, pero si sus recuerdos no eran dignos de ser guardados en la memoria significaba que Alberto se había llevado algo más que la luz.

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2 comentarios to “Febrero en Nueva York (Parte 1)”

  1. Anónimo 20 octubre, 2013 a 18:39 #

    Que tristeza, que soledad.

    • universointroito 20 octubre, 2013 a 18:45 #

      Me alegro de que te produzca tristeza 😉 De eso se trataba, pero el relato continúa.

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