Despedida sin respuesta

15 May

— ¿Cómo empezar mi intervención? —tu mente trata de digerir la desastrosa noticia que has conocido tan solo unos minutos antes. Habías preparado este discurso, pero imaginando otro ambiente y otra expresión en sus caras— Ha llegado la hora de despedir el curso y no puedo obviar que también es la mía; sin embargo, os dejo con satisfacción… —suenan algunas risas que interpretas como las de una satisfacción mutua— porque durante todos estos años he construido un instituto modélico. Christian Schloe 03No, no me podéis negar que en esta querida comarca del Aljarafe —y mueves tu brazo hacia la ventana, para dejarlo caer como si con él hubieras soportado todo aquel paisaje y estuvieras agotada, tu esfuerzo titánico debería ahora ser correspondido con la admiración—, otros centros han seguido nuestra exitosa estela educativa —este momento es muy emotivo, sin embargo Katia recoge sus papeles y el Secretario el libro de actas. Un latigazo de odio hacia ellos te recorre la frente—. No digo que no haya habido momentos difíciles, grandes obstáculos, ¡algunos realmente duros!, en el camino, pero siempre he sabido sortearlos para alcanzar los objetivos de la docencia. Como imagino que la mayoría sabéis —barres con mirada escudriñadora a cada uno—, no abandono la enseñanza, me voy para embarcarme en otro proyecto. ¡Parece que mi vida estará siempre llena de nuevos retos en los que dejar semillas! —y ahora el broche final, con el que seguro te ganas la emoción de todos— Creo que en ese aspecto sigo los pasos de mi padre, del que heredé esta vocación que siento tan profundamente: un maestro en la dura España franquista, al que trasladaban cada año de un pueblo a otro, para no permitirle dejar rastro de sus enseñanzas —asientes con la mano en el corazón, y de reojo miras al auditorio donde Gonzalo tiene un gesto muy duro en la barbilla levantada—. Pero él se obstinaba en su labor, —como tú, que tienes que repetir esta historia otra vez, en voz alta, para convertirla en un poco más cierta— y siempre me decía que el desánimo solo es para los que no saben por qué están en este mundo. Permitidme que os hable de él… —te detienes unos segundos controlando la emoción de su recuerdo—, yo no pretendo ser una persona tan excepcional como era mi padre, ese alma grande, pero reconozco en mi interior su misma fuerza, la que me lleva a emprender nuevos proyectos allí donde crea que es posible transmitir valores —entonces ves como Gonzalo se levanta y sale de la habitación sin mirarte.

Imágen de Imagen de Christian Schloe.

 

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3 comentarios to “Despedida sin respuesta”

  1. casal-casalita 16 mayo, 2014 a 8:24 #

    Perseguir metas, objetivos, sueños… Bendita motivación. Suerte.

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