57 años después del 57

29 Oct

    Exposición Juan Cuenca  

    57 años después del 57

Este es el precioso título de la exposición que mi amigo Juan Cuenca presenta actualmente en Madrid. Arquitecto, urbanista, diseñador, pintor y escultor, Juan formó parte del Equipo 57, una de las pocas iniciativas artísticas de vanguardia en la España franquista. Fue un grupo de artistas manifiestamente comprometidos con la izquierda, firmaban como colectivo y trataron de hacer diseño con sentido social, buscando la elaboración de objetos cotidianos.

El legado de Juan Cuenca en ese grupo, así como el suyo posterior como arquitecto, es de sobras conocido. Pero 57 años después él ha decidido explorar aún más la escultura, con la que, siempre confesaba, se sentía muy identificado. El plano del arquitecto ahora es una superficie que se abre, se curva y se une a así mismo formando cilindros, esferas, bandas continuas…, y todas las posibilidades de superficies con relieve. Citando palabras del prólogo de su catálogo: “Juan Cuenca nos ofrece la arquitectura del alma”.

Me permito pedirle prestado a mi amigo este sugestivo título para nombrar la reunión, (simposio dirían los griegos), que varias amigas de la infancia hemos celebrado en Madrid, con el objetivo de hablar, ver exposiciones (la suya incluida, por supuesto), comer, hablar más, pasear, beber, ir al teatro… y seguir hablando. Por encima de todas, ha sobrevolado el aire salitroso y húmedo del mar, que en invierno bramaba al otro lado de la tapia de nuestro colegio; el olor a pegamento en los babis de rayas azules; las caídas de los columpios de hierro oxidado, pero pintados de colores, con los mismos gestos de dolor por las rodillas desolladas; los partidos de baloncesto, colocándonos apresuradamente, casi a ritmo del silbato, cada una en nuestra posición con el niqui de rayas del equipo; los ensayos de teatro o de canciones, interpretándolas en algún restaurante, sin conciencia del momento, porque la melodía llegaba  unida al recuerdo; las fobias y filias de las profesoras, que se han congelado en el tiempo, y se manifestaban igual de dolorosas o agradecidas; los miedos a la sexualidad, los primeros novios, los primeros viajes al extranjero, las primeras muertes… Y con los recuerdos evocados surgían las palabras, muy antiguas, traducciones infantiles del inglés, nombres de juegos de patio, nombres de chucherías…, mas que olvidadas, pero con la enorme capacidad de devolvernos al paraíso perdido.

Aunque en absoluto ha prevalecido la nostalgia. Tras muchos años donde nos sumergimos en formar familias y desarrollar nuestras vidas profesionales, en los que de alguna manera no fuimos dueñas de nuestro tiempo y la premura de la vida, o del calendario biológico, nos arrastró, este reencuentro nos ha permitido compartir sabios aprendizajes vitales, agradablemente paralelos, aconsejarnos y ayudarnos…, con la clara certeza de que en la otra estás reconociendo una parte de ti.

57 años después del 57 el plano del arquitecto se rasga, se pliega y permite acceder al otro lado. 57 años después, nosotras también hemos sido capaces de aprender a transformar el punto de vista de la realidad.

 

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2 comentarios to “57 años después del 57”

  1. Las ojeras del lobo 31 octubre, 2014 a 10:25 #

    ¡Qué rica os habrá sabido esta reunión! Sal tiene la gracia y sal llevan las lágrimas. Me ha gustado mucho tu repaso al 57.

    • universointroito 31 octubre, 2014 a 10:39 #

      Un repaso al tiempo y al espacio, que daría para muchísimo más. Abrazo.

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