Relato por encargo

2 Ene

Cuando se les pregunta a los escritores como eligen los temas sobre los que escriben, es frecuente la respuesta de que no son ellos, sino los temas los que eligen al escritor. Es decir, siempre se escribe a partir de una necesidad interior. ¿Pero qué ocurre cuando esta necesidad en principio no existe? Digamos: cuando tienes que escribir por encargo.

Imagen de Beata Cervin Hace unos meses, en mi grupo de trabajo, se decidió realizar un conjunto de relatos encadenados cuyo argumento de fondo fuera la guerra civil española. A mí, particularmente, no era un tema que me sugiriera mucho, por lo que tardé un tiempo en ponerme a la faena, pero ahora que ya tengo el relato totalmente encarrilado, soy consciente de las fases por las que he pasado.

La escritura, como toda actividad humana, se aprende cuanto más se trabaja, y creo que lo importante no es solo adquirir el oficio, sino reflexionar en cómo se adquiere. Por este motivo me gustaría racionalizar el proceso de creación, resumir dichas fases que recuerdan, a veces, a una receta de cocina. La memoria ya la sabemos débil, por lo que confío en que esta racionalización me evite, y por supuesto también a quién quiera leerla, la sensación de desconcierto que pudiera aparecer en futuras situaciones similares. Las fases por las que he pasado son las siguientes:

  1. Escudriñar en la memoria, en tus experiencias, para ver lo que hay por ahí guardado que esté relacionado con el tema, que te llame la atención, que te interese por algún motivo… Siempre hay algo, es cuestión de ahondar.
  2. Buscar información, y esto se puede hacer de dos maneras:
  3. a) Hablar con la gente. Con los colegas del trabajo, la familia, los amigos…, que te den su particular visión o te cuenten sus propias historias. Permanecer con las antenas alerta, pendiente de captar lo que sea, incluso en el autobús o en los medios informativos.
  4. b) Investigar de forma ordenada, en general o encaminado a aquello que ya te ha resultado algo más interesante; y no solo en textos, sino también imágenes. Puede surgir la posibilidad de leer libros o simplemente los artículos que internet (¡Google, siempre tan listo!) te aporta.
  5. Primer momento muy importante: cuando en medio de toda esa información deslavazada hay un personaje, un hecho, una imagen…, que da un paso al frente y te atrapa. Normalmente, es alguien o algo relacionado con el paso 1.
  6. Buscar de nuevo información, pero ya esta vez de una forma concreta y dirigida, con nombres y apellidos, con localizaciones y fechas exactas. Así consigues sumergirte en el marco donde se va a desarrollar la trama, su mundo y su tiempo, profundizar en aquello que, ahora sí, te ha pegado un tirón emocional.
  7. Permitir que todos esos datos se mezclen en la cabeza y… dejar reposar. Para que se tejan con tus fobias y filias, para que se modifiquen los unos a los otros, y resalten los más interesantes, encontrando su sitio en la historia.
  8. Segundo momento muy importante: hacer la primera sinopsis de la trama. Ahora todo ese caos que se ha estado macerando, hay que ordenarlo y secuenciarlo en el tiempo, no físico, sino en el de la narración. Se consigue un guión, todavía muy impreciso, pero suficiente sobre el que comenzar a escribir.
  9. Escribir un primer borrador de la historia siguiendo la sinopsis trazada. A ser posible sin autolimitaciones ni prejuicios, sin corregir nada, con total libertad, dejando fluir la información, y hacerlo hasta el final, porque al llegar a sus últimas consecuencias, se descubren los errores en la sinopsis y los cambios necesarios.
  10. Tercer momento importante: tras el primer escrito puede que aparezca, de forma evidente, la idea generadora, aquella cuestión de fondo que nos ha motivado a escribir. Esta idea, que se puede resumir en una frase (el dinero no da la felicidad, la verdad siempre prevalece… por decir algunas de las más utilizadas en el cine y la literatura), le da más coherencia y profundidad a la trama, y ayuda muchísimo a completar la sinopsis 1 ya que se rediseñará en una sola dirección. Es un momento muy, muy deseable, que si no sale de forma natural como una revelación, habría que buscarlo.
  11. Ahora viene el trabajo de corregir, delimitar, profundizar y reescribir el borrador 1. Las veces que sean necesarias y en borradores sucesivos.
  12. Buscar más información sobre detalles muy concretos que den verosimilitud a la historia.
  13. Dárselo a lectores de confianza, es decir aquellos que además de ser buenos lectores, son capaces de obviar la cortesía.
  14. Volver a corregir y reescribir.

Los pasos finales (del 11 al 14) evidentemente serían objeto a su vez de mayor racionalización, pero a mí me interesaba explicar en este post cómo de la nada, incluso de la apatía, surge una historia. Se admiten sugerencias a este intento de ordenar el proceso creativo.

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8 comentarios to “Relato por encargo”

  1. Antonio José López Serrano 2 enero, 2015 a 18:55 #

    Yo creo que el proceso creativo en cualquiera de sus formas es más o menos parecido al que describes.
    A veces se cambia el orden. Por ejemplo, yo suelo pensar antes de escribir algo qué quiero comunicar, qué mensaje o qué idea fundamental, para no narrar simplemente sucesos entrelazados.
    Luego el personaje o los personajes, van apareciendo, se van definiendo. A mi me gusta recomponerlos poco a poco con varias revisiones que hago, hasta lograr el resultado final.
    También me preocupa la literatura del texto, que esté cuidado y que tenga un lenguaje bueno, con estilo y belleza, incluso.
    Eso hace que revise el texto hasta cuatro o cinco veces antes del resultado final, que por supuesto, y es común en los creadores, nunca está más que aproximadamente perfecto,
    pero nunca perfecto.

    Un saludo y enhorabuena por el blog.
    Feliz año 2015

    • universointroito 3 enero, 2015 a 20:26 #

      Hola Antonio José. Gracias por tu comentario.
      Yo creo que el proceso creativo depende mucho de la posición que tengas con respecto a lo que, como tu indicas, quieres contar, y al mensaje que quieres transmitir. Si tienes una emoción o idea clara, es todo mucho más fácil, porque va saliendo sola, y perfilándose poco a poco sin que intervenga (casi) el lado más racional. En este caso, mi postura era en principio distante, por eso tanto trabajo de búsqueda.
      Y por supuesto hay que revisar el texto, corregir mucho, muchísimo, buscando la belleza, claro.
      Saludos y feliz año.

  2. Francisco 2 enero, 2015 a 20:09 #

    Ineresante y muy instructiva guía, a la cual tan sólo puedo aportar y añadir que al margen de toda recopiliación e información -que por suesto es necesaria e imprescindible- lo importante es escribir y volver a escribir, pues una vez puestos a la faena hay que dejar volar la imaginación, y ésta unida al influjo de las musas, nos guiaran por el buen camino. Escribir, escribir, escribir

    • universointroito 3 enero, 2015 a 20:33 #

      Hola Francisco. Gracias por tu comentario.
      Escribir mucho, escribir siempre, pero no solo con un lápiz o con el ordenador, sino también con los pensamientos, con la imaginación (como tu dices) mientras paseas, cocinas, conduces… Al final se reflejará en un papel, pero es un proceso mucho más largo y continuo.
      Saludos y Feliz año

  3. Carmen Olivera Avezuela 6 enero, 2015 a 11:23 #

    Me parece muy interesante esta revelación de una sistemática de escritura. Como simple lectora, me admira por lo difícil que debe resultar escribir. Pero también creo que lo pasáis muy bien los escritores siguiendo estos pasos y consiguiendo así un relato que nos hace pasarlo bien a los lectores. Gracias.

    • universointroito 6 enero, 2015 a 18:47 #

      Al final cuando la historia sale, sí que te lo pasas muy bien. Por eso he escrito esto, para acordarme la próxima vez. Beso.

  4. Las ojeras del lobo 7 enero, 2015 a 18:08 #

    Me ha resultado muy instructivo tu pormenorizado y racionalizado desglose del proceso de escritura en 14 “cómodos” pasos.
    Además yo añadiría un número 15 que se cuela de modo vertical por los otros catorce y es el que corresponde a esa parte “irracional”, vehemente y alocada que maneja sabiamente la mano de la musa o del inconsciente.
    Un beso, Reyes. Nos vemos en el frente.

  5. Anónimo 9 enero, 2015 a 19:15 #

    Interesante. La verdad es que el proceso que describes no se diferencia mucho del que sigue el escrito “académico”( por llamarlo de alguna forma ). La gran diferencia sea quizás la libertad de imaginar , que no es poco.
    Un beso

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