Abismos

13 Nov

behind-the-mirror     Cerró los ojos. Ni él mismo se reconocía. Con una extraña lucidez descubrió que todo este tiempo había estado escarbando en sus instintos más ruines, buceando en su propia perversidad, aumentando su dureza para combatir las mentiras y las manipulaciones mezquinas que lo rodeaban; pero, sobre todo, para intentar derrotar el miedo que, cuando menos lo esperaba, ascendía desde las profundidades. Sentía que la lucha no le estaba saliendo gratis: se había asomado tanto al abismo donde habitaba el monstruo, que él mismo se había transformado en otro.

Fragmento de la novela No soporto tu luz. (Página 311) Ediciones en huida.

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