El cordero no tendrá sueño

26 Ene

fragilidad-emocional1 Esa noche, como muchas otras desde hacía ya varios meses, la pasó en una duermevela ansiosa recordando escenas del día anterior y repitiéndose las frases que debería haber dicho y no dijo. Frases que se quedaban revueltas entre las sábanas, como sus piernas, o aplastadas contra la almohada sudada y caliente. Los lugares, los ambientes, los gestos de los otros volvían una y otra vez, mostrándole su incapacidad de reacción y su torpeza… Hasta que cansada de estar cansada, decidía esperar el amanecer en la butaca del salón. Al menos, las luces violentas en el horizonte le proporcionaban un poco de paz. Luego se hacía un café muy cargado, se maquillaba las ojeras, y salía de su casa lo más airosa posible a enfrentar otro día en el instituto.

Fragmento (página 95) de “No soporto tu luz” Ediciones en huida

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