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Qué se necesita para ser un buen escritor según Faulkner

9 Mar

“Un noventa y nueve por ciento de talento, más un noventa y nueve por ciento de disciplina, más un noventa y nueve de dedicación. Un buen narrador, además, no debe estar satisfecho con su trabajo. Ninguna obra es nunca tan buena como lo podría haber sido. Hay que soñar permanentemente, mirar siempre más allá de donde llega la mirada. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de superarse a sí mismo. Un artista es una criatura poseída por los demonios. No sabe por qué ha sido elegido y generalmente no tiene tiempo para preguntárselo; está muy ocupado trabajando. Y es completamente amoral respecto a lo que roba, pide prestado, mendiga o arrebata a todos y cada uno para escribir lo que quiere escribir.”

William Faulkner en una entrevista al ser preguntado  qué se necesita para ser un buen escritor.Kyle Thompson

Imagen de Kyle Thompson.

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Carrera literaria

26 Nov

La idea misma de una carrera parece irreconciliable con la naturaleza de la producción literaria.  Supone concebir la literatura como:

  1. La ejecución de una trayectoria determinada previamente. Algo erróneo ya que buena parte de los escritores de relevancia tuvieron trayectorias condicionadas de tal forma por sus circunstancias, que es imposible resumirlas en una especie de recorrido a imitar.
  2. Una actividad que es llevada a cabo de forma progresiva en la que cada paso acerca a la meta. Es falso: no existe una meta. La literatura es una actividad en la que abundan los avances, pero también los retrocesos y las marchas atrás. Un buen libro no presupone un segundo mejor, ni la juventud ni la madurez garantizan obras maestras, tampoco ser desconocido o haber alcanzado cierto reconocimiento.
  3. Una visión mercantilista escondida detrás. El prestigio literario no es un bien inmueble, ni una inversión que uno pueda ir aumentando y rentabilizar de un modo u otro; y la calidad de los libros es lo primero en lo que los escritores empiezan a dejar de pensar en cuanto lo hacen en los términos de una “carrera”.

Pero sí es una carrera en el sentido olímpico. Están los escritores que nos preceden, y los que nos seguirán, la pista está abarrotada, aunque no sabes si hay alguien observándote. El escritor carece incluso de la certeza de que lo que haga tenga sentido, pero lo hace, y procura no despertarse nunca del sueño de la literatura (la concepción de ésta como una carrera lo convierte en pesadilla).

“Carrera literaria”, artículo de  Patricio Pron en Babelia.Hugh Kretschmer

Imagen de Hugh Kretschmer.

Ninguna historia es inocente

18 Jul

Hay un libro que recomiendo a quien se tome un poco en serio esto de escribir, “El guión” de Robert McKee. Yo lo he empezado este verano y, además de admiración, me está llenando de gratitud, porque parece que se ha instalado en mi cabeza para resolver todas las dudas que venía arrastrando en la novela que ahora tengo entre manos.

Aparte de trabajar la estructura, los personajes, el tiempo…,  (todo interesantísimo) McKee sustituye el término “tema” por el concepto “idea controladora”, que viene a ser una frase donde queda concentrado el mensaje profundo de la historia. En una idea controladora hay dos parámetros: el valor en juego, como el amor, la muerte, la felicidad, la justicia o el destino; y la causa, que completa positiva o negativamente al anterior, de forma que uniendo ambas podemos enunciar una sentencia ( y tomo algunos ejemplos del texto): “el amor está por encima del dinero” (Titanic); “la justicia triunfa porque el protagonista es más listo que el criminal”(Colombo); “el odio nos destruye cuando tememos al sexo contrario” (Amistades peligrosas). McKee nos aconseja que pensemos voluntariamente en contraideas, las opuestas a la que queremos transmitir; de esta forma estaremos seguros de que nuestra idea triunfará (llegará al espectador/lector) no porque hemos escrito aferrados a ella, sino porque ha superado esas fuerzas poderosas contra las que se ha enfrentado.platon

Ahora podríamos temer que imaginar una idea controladora es muy difícil, pero McKee nos anima. Él considera que cualquier historia funciona siempre que envíe un mensaje capaz de penetrar en nosotros, y lo ilustra nombrando a Platón, quien pidió a los gobernantes de Atenas el exilio de todos los poetas y cuentacuentos por ser una amenaza contra la sociedad. Los escritores trabajan también con ideas, pero no como los filósofos, ya que las ocultan dentro de seductoras historias cargadas de emoción. Y la amenaza no surge de las ideas sino de las emociones, porque el pensamiento se puede controlar y manipular, pero la emoción remueve las voluntades de forma impredecible.

Por eso todos los tiranos cuando se hacen con el poder instalan la censura contra escritores.  “Platón insistía en que los narradores eran gente peligrosa. Tenía razón” (Pág 166).

Italo Calvino

12 Jun

“Le había entrado esa manía de quien cuenta historias y nunca sabe si son más hermosas las que ocurrieron de verdad, y que al evocarlas traen consigo todo un mar de horas pasadas, de sentimientos menudos, tedios, felicidades, incertidumbres, vanaglorias, náuseas de uno mismo, o bien las que se inventan, en las que se corta por lo sano y todo parece fácil, pero después cuanto más se disparata más advierte uno que vuelve a hablar de las cosas que le han ocurrido y que ha comprendido en realidad viviendo”

Frase de la novela “El barón rampante” de Italo Calvino.

EL barón rampante de Italo Calvino

Escarabajos y dinosaurios

5 Jun

  La transformación de Gregor Samsa a escarabajo, nos cuenta Kafka, se produjo tras un agitado sueño; y según Monterroso El dinosaurio (siempre me lo he imaginado asomando su cresta verde escamosa y sus dientes afilados a los pies de mi cama) permanece a nuestro lado a pesar de que nos despertemos. Los sueños, ese terreno equívoco donde el consciente y el inconsciente dialogan, están expuestos a convertirse en pesadillas porque, pintó Goya en sus Caprichos, los monstruos suplantan a la razón cuando la razón duerme. Los elefantes de Salvador  Dali

El inconsciente personal se forma con las emociones, recuerdos y experiencias que almacenamos en capas cada vez más profundas, como si de maletas en una vieja consigna de estación se acumularan, desde el primer día que iniciamos el viaje. Jung añadió que además de los elementos personales, para completar esos archivos subterráneos, existen los aprendizajes culturales que denominó el inconsciente colectivo.

Pero también utilizamos otra acepción de la palabra sueños, la que se refiere a los deseos, los ideales, las metas a conseguir. Cuando estas ensoñaciones persiguen mundos perfectos aparecen las utopías, siempre esperándonos por cierto, de las cuales hay también maravillosas obras de ficción como Un mundo feliz de Aldous Huxley; y numerosos ejemplos reales a lo largo de la historia y en zonas geográficas muy diferentes. Estos sueños sí que tienen una enorme facilidad para convertirse en pesadillas: las ideologías extremistas, los fanatismos religiosos, las dictaduras socialistas, las fascistas, incluso las simples sectas…, sobre el papel platean hermosos paraísos que en la práctica son mundos de horror y sometimiento, capaces de reducir la condición humana a la simple esclavitud hacia esos ideales.

En los últimos estudios del cerebro se ha llegado a la conclusión de que el 80 % de los actos que suponemos conscientes, en realidad se realizan bajo el influjo del inconsciente (de hecho los procesos eléctricos del inconsciente preceden hasta en 6 segundos los del consciente); y viceversa, existen sueños lúcidos donde sabemos que estamos soñando e incluso podemos dirigirlos. En base a esto, ¿hasta que punto esas utopías, esos mundos perfectos a los que quieren llevarnos los que se autoproclaman salvadores, no se habrán concebido cuando la razón duerme?

Imagen de “Los Elefantes” de Salvador Dalí.

Julio Llamazares

17 Abr

“El alma de la literatura es la memoria, no los acontecimientos. Las novelas son autobiográficas porque reflejan el alma del escritor, no por qué estén contando su vida”.

“Escribir es buscar la música en las palabras. La literatura es música, es la música  la que hace que esto se transforme en una emoción”.

Julio Llamazares.  El País 16 de Abril 2013.

Música y literatura

Literatura y monstruos

7 Ene

“La literatura se parece mucho a la pelea de los samuráis, pero un samurái no pelea contra otro samurái: pelea contra un monstruo. Generalmente sabe, además, que va a ser derrotado. Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”

Roberto Bolaño