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La carretera

27 Jun

 

Cormac  McCarthy

Literatura Mondadori

En mi interés por aprender como se muestra el miedo, he releído “La carretera” donde McCarthy nos relata la huida de un padre con su hijo por un mundo desolado. Y lo hace con frases cortas, desnudas, aparentemente simples, y diálogos concisos, porque no hace falta nada más. Se cruzan con el horror en cada paso de esa interminable carretera, cada vez más fría y húmeda, que alguna vez llegará al mar:  “¿Qué ocurre, papá? / Vamos/ Pero ¿qué pasa?/ Los árboles están cayendo/ El chico se incorporó y miró a su alrededor espantado”

Recorren un mundo donde alguna vez hubo ciudades con familias felices, pero que hace tiempo fue devastado por un inmenso fuego, una metáfora del castigo que sin duda la humanidad mereció, de forma que la ceniza se hace omnipresente, impregnando  todos los objetos, volando en el viento y cayendo sobre los surcos de tierra que alguna vez fueron labrados.  Porque si algo hemos aprendido desde que las hecatombes, naturales o provocadas, se televisan en directo, es que siempre son grises. Nada que ver con esas películas catastrofistas tan de moda durante una época en la que barcos o edificios se hundían, pero plenos de sol y colorido. En los desastres, lo primero que se pierde es el color y todo se cubre con una pátina de polvo gris.

El niño es un ángel, de hecho uno de los personajes cadavéricos con los que se encuentran se lo dice; un ángel que, incluso en los momentos más terribles, trata de encontrar el sentido de sus vidas, y se autoafirma una y otra vez, y le pide a su padre, agotado, descreído y desesperado, que también le confirme que ellos son los buenos: “Nosotros nunca nos comeríamos a nadie ¿verdad?/No, claro que no/ ¿Aunque estuviéramos muriéndonos de hambre? / Ya lo estamos”  Entre ambos, el recuerdo de la madre, que se rindió. Pero esa es otra opción, y ante el horror se puede continuar y resistir… con una bala en la recámara, por si acaso, que afortunadamente nunca tiene que usar.

Porque cuando no hay recursos naturales, o cuando esta forma de explotarlos claramente insostenible se derrumbe, quedará el ser humano enfrentado a sí mismo y ahí, según el autor, se verá que el hombre es un lobo para el hombre (con perdón de los lobos). Pero en esta historia, el autor les permite conseguirlo, y el niño al final verá recompensado sus esfuerzos.

Dejo la novela, en la TV aparecen las imágenes del incendio de Doñana, y en el cielo de una playa de Cádiz las nubes de humo rodean a un sol demasiado rojo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El Sunset Limited

20 Sep

El Sunset Limited

Cormac McCarthy.

Editorial Mondadori.

Obra de teatro que se desarrolla en una habitación con dos personajes: uno blanco y otro negro. Han llegado hasta allí porque el negro ha salvado al blanco de arrojarse al tren Sunset Limited. El inicio del drama, por tanto, es un intento de suicido del blanco que el negro consigue evitar, motivo que seguirá planeando sobre ambos a lo largo de toda la obra.

El autor no les proporciona ni siquiera un nombre, simplifica llamándolos por el color de su piel, directamente, sin ninguna reserva. Pero Blanco y Negro no solo hace referencia a la raza sino a que son dos personas con enormes diferencias sociales y culturales; y a que parten de posiciones completamente opuestas: Negro es creyente, en realidad un iluminado en el más estricto sentido de la palabra, ya que asegura oír la voz de Jesucristo y utiliza la Biblia como referencia continua; mientras Blanco es un profesor universitario, sin problemas económicos, culto y ateo.

Cormac McCarthy. The Sunset limitedsunset limited filmEn la mísera habitación del negro, que proporciona a la obra un ambiente claustrofóbico, se produce un diálogo donde Negro intenta convencer a Blanco de que la vida merece ser vivida, de que Dios existe; mientras Blanco le rebate con la hipocresía y mezquindad de la sociedad, Negro le reprocha su orgullo social por creerse más que los otros. La existencia de Dios, la propia existencia del ser humano, el derecho al suicidio, el sentido de la vida…, son temas que engarzan con el existencialismo más puro. Pero en la conversación también reflexionan sobre el conflicto entre razón y fe, o la idea de que la cultura y la ciencia acaban por hacer más desgraciado al ser humano. A veces, y de forma alternativa, parece que uno de ellos consigue convencer al otro, pero los puntos de vista siguen muy enfrentados.

Aunque lo temas que tratan son muy profundos, no se muestra a dos filósofos discutiendo racionalmente, sus argumentos parten de frustraciones y necesidades humanas muy reconocibles. La habilidad del autor ha sido conseguir que el lector se implique en esta discusión, construyendo personajes potentes con trayectorias vitales que les han condicionado sus creencias: el negro es un ex presidiario que arrastra un pasado violento, mientras que el blanco se culpa de una mala relación con su padre al que ni siquiera acompañó en su muerte. Negro necesita creer para redimirse de sus violentos actos, y Blanco no cree porque su carácter frío y egoísta le ha impedido incluso amar.

Como en sus otras obras, La carretera y Meridiano de sangre, el mal y el sufrimiento están muy presentes, pero no en forma de crímenes o barbarie, aquí el infierno es el sinsentido de la existencia, el vacío interior. El Sunset Limited significa la muerte, para el suicida y para los miles de pasajeros sin esperanza que transporta cada día. El tren arrolla la vida de un hombre junto a la de toda una sociedad, la occidental. Y mientras, ¿dónde está Dios?