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La danza de los espejos enfrentados

16 Abr

GREGORIO VERDUGO

EDITORIAL SELEER

Amor y soledad, la búsqueda del primero y la huída de la segunda condicionan nuestras vidas, pero puede existir un lugar donde escapar de esa lucha, un lugar donde al multiplicarte por mil y camuflarte entre las imágenes, se engañe al destino. Gregorio Verdugo lo ha creado, es el Drop, un bar del extrarradio de una ciudad andaluza en los años 80: “El trampantojo impedía transparentar la soledad que acosaba a los seres que lo frecuentaban y hacía posible el espejismo de la ilusión de desprenderse algún día de ella”.

El autor realiza un recorrido por la década de los 80 y sus problemas sociales: el miedo al Sida, el golpe de estado del 23 de febrero, los estertores del franquismo…, cuando todavía los españoles éramos ingenuos frente al futuro de la democracia y del desarrollo económico. Un conjunto de personajes con trayectorias vitales sorprendentes, o insólitas, y bajo la cobertura de una atmósfera impregnada de realismo mágico —algo que como todo sevillano el autor conoce bien­—, entre ellos: Manuel José Fuenlabrada y Márquez, cuyo padre fantasma se le aparece todas las noches exigiéndole descendencia con mensajes dibujados el aire mediante aerosoles turquesas; Guadalupe de las Nieves y Nieto, nacida de un parto gemelar por maldición de Géminis a las hembras de su familia que actúa como ángel benefactor del bar; Dolores Heredia, gitana pitonisa de profecías misteriosas; o Pepa Nardos cuyos amores bajo una barca en la playa multiplican la pesca de su dueño…, se encuentra en el Drop —otro personaje, el más importante de la novela— que interactúa con ellos. Su juego de espejos le hace poseedor de la facultad de engañarlos, pero también de enfrentarlos a su propio destino, en la mayoría de las veces trágico, a pesar de los poemas amorosos con mensajes de alerta escondidos, sin que falten rasgos de humor y bajo la sabia mirada del camarero, “esa flor”, que todo lo ve, casi tanto como los espejos.

Así es como ese conjunto de seres deambulaban por el bar sin rumbo determinado mientras sus esperanzas se materializan junto a una copa y, solo a veces, logran verse a sí mismos tal y como son. Genial esa partida de cartas inútil, fingiendo que no ven las del contrario a pesar de que se las desvelan los espejos, pero: “La vida te va dejando poco a poco sin cartas hasta que al final pierdes la batalla contra el miedo a la soledad que nos gobierna”.

Como el viento en Macondo, un diluvio casi universal, termina arrasando y destruyendo el bar, ese mundo mágico en el que se crea la ilusión de engañar a la propia muerte. Sin continuación, porque toda descendencia, tan reclamada por los ancestros, es inútil. Y entonces es cuando el Drop deja de pertenecer al mundo real y empieza a vivir su propio tiempo.

Gregorio verdugo González-Serna (Sevilla 1957), es escritor, licenciado en periodismo y diplomado en Educación General Básica por la Universidad de Sevilla. Ha publicado artículos, reportajes y pequeños relatos en diferentes diarios tanto del panorama local como nacional. En 2014 publicó con la editorial Ediciones Pura Tinta el libro de relatos “Cuentos de una guerra lejana”

La nave de los locos

1 Dic

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La nave de los locos

Elena Marqués

Ediciones irreverentes

El primer relato, que le da título al conjunto, se desarrolla en un manicomio donde el protagonista cree viajar en una nave de la que calcula obsesivamente su ubicación, a veces resulta ser un desierto y otras el proceloso mar…, nave que no llega a ninguna parte. Y a partir de ahí la autora nos conduce por un repertorio de personajes con la característica común de estar perdidos, y huyendo, fugitivos de un destino implacable o desembocando, muy a su pesar, en él. Personajes con nombres completos, de varios apellidos, de reminiscencias antiguas, que Elena Marqués se complace en repetir, como si con ellos cada locura individual quedara delimitada.

Se percibe una clara influencia de la literatura sudamericana, tanto en la geografía que nos evoca tierras sensuales y exuberantes; como en los inevitables viajes desde el viejo al nuevo mundo o viceversa; o en las peculiaridades de los personajes, que recuerdan a alguno de los estrafalarios de García Marquez, como Clara, que arrastrando el pecado original de haber matado a su madre en el parto, el diablo le regala el don de oler la muerte; o en Juegos de azar y de heliconia, donde una adivinadora, colombiana, tiene sueños premonitorios en los que balacean al marido, y hay una equivalencia entre las balas que este recibe y la riqueza que gana ella, a más sangre más dinero; o en Nuevas recetas para la vieja Circe, cuyas asesinas instrucciones culinarias rememoran las de Julio Cortázar para subir una escalera.

Elena Marqués tiene una prosa fluida, utiliza el recurso de vocablos o estructuras antiguas para conseguir un tono mordaz e irónico, pero en última instancia amable al terrible destino de estar locos, ser un suicida, un asesino, un fantasma o nacer maldecido. Su vocabulario prolijo y sensual, es a la vez preciso. Esta obra ha ganado el VIII Premio Vivendia-Villiers de relato.

Además del tributo a escritores, también aparecen famosos personajes de ficción como Oliver y Hardy, cuya versión demente vive en blanco y negro, aunque: “A cualquiera en su sano juicio el encierro en blanco y negro se le haría insoportable” . En su sano juicio…. La locura parece ser el no reconocerte en la vida que te ha tocado y buscar otra, hasta el último recurso, derrotado y cueste lo que cueste.

Elena Marqués Núñez nació en Sevilla donde estudió Filología Hispánica. Terminada la carrera obtuvo una beca para trabajar en Ediciones Alfar como correctora de textos. Actualmente ejerce como tal en el Parlamento de Andalucía. Entre otros trabajos, ha publicado las novelas “El largo camino de tus piernas” Tau Editores; “A lluvia perpetua” Itimad; y “El último discurso del general Santibáñez” Ediciones oblicuas. Ha recibido números premios tanto de narrativa como de poesía.

Abismos

13 Nov

behind-the-mirror     Cerró los ojos. Ni él mismo se reconocía. Con una extraña lucidez descubrió que todo este tiempo había estado escarbando en sus instintos más ruines, buceando en su propia perversidad, aumentando su dureza para combatir las mentiras y las manipulaciones mezquinas que lo rodeaban; pero, sobre todo, para intentar derrotar el miedo que, cuando menos lo esperaba, ascendía desde las profundidades. Sentía que la lucha no le estaba saliendo gratis: se había asomado tanto al abismo donde habitaba el monstruo, que él mismo se había transformado en otro.

Fragmento de la novela No soporto tu luz. (Página 311) Ediciones en huida.

EL DESTIERRO DE LOS REYES

21 Jun

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PERPETUO FERNÁNDEZ

ED. ANANTES

La novela nos plantea un futuro utópico o distópico, según se mire, en una España republicana donde los reyes han sido desterrados, irónicamente, a Cataluña que es un país independiente. Se instalan en Montjuic rodeados de una esperpéntica corte en el exilio, en la que van apareciendo personajes actuales e imaginarios, algunos dispuestos a ayudar y otros a beneficiarse del rey caído.

Felipe VI se descubre como un auténtico Borbón: mujeriego, vividor, irresponsable… Los asiduos de la noche barcelonesa le llaman el rey de la francachela, que dilapida su fortuna y sus posibilidades de recuperar la corona. Mientras que Letizia, la reina más plebeya que ha tenido España, resulta ser la única que trabaja para ello, bajo el deber maternal de continuarla en sus hijas.

La corte de los milagros esta formada por personajes actuales de la sociedad: Miguel Roca, el intrigante y nunca transparente abogado; Oleguer Pujol, el gran conseguidor, capaz de vender su alma por un buen negocio; Agapito Maestre, el preceptor de las infantas, que recuerda al Rasputín de los zares, como la misma reina reconoce al final, con su teoría de la Monarquía Eterna; el Conde de Godó, que intenta hacerles la vida más llevadera pagando todas sus facturas; Kyril de Bulgaria, compañero de correrías; Ricardo Bofill, Risto Mejide… El rey utiliza y es utilizado por todos

Conforme avanza la obra la situación se va volviendo cada vez más dramática. Hay incluso una patética incursión militar para recuperar el trono, que Felipe VI vive con su amante mientras sus partidarios mueren por él en las playas de Menorca.

Una tragicomedia de política ficción provocadora y delirante, inspirada en la obra “Les rois en exil” del novelista francés Alphonse Daudet. En la historia no falta humor, y guiños a musicales, como no podía ser de otra manera en Juan Diego Fernández Rosado (Perpetuo Fernández es una de sus varias personalidades), artista polifácetico que tiene mucho que decir cantando, actuando en un escenario, o escribiendo. Esta obra es una invitación a reflexionar no solo sobre el papel actual de la monarquía, sino sobre el de todas nuestras instituciones y la situación social y política de España. Fiel a su devoción por la literatura del siglo XIX (él confiesa que la generación del 27 ya le parecen muy modernos), la novela está escrita con un estilo antiguo, ceremonioso, tal y como hablarían en una auténtica corte de ese siglo XIX (los reyes dialogan entre sí de usted, y en contadas ocasiones, solo cuando se enfadan, de tú), que se ajusta muy bien a la historia.

La fascinación romántica por la monarquía, la magia de unos seres ungidos por la gracia divina, se desvanece cuando la sangre podrida triunfa. Las infantas se llevan la peor parte de esta historia, como una expiación por los genes recibidos.

EL DÍA A DÍA

5 Jun

 

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EVA MONZÓN JEREZ

EDITORIAL  SARGANTANA

Tras la guerra civil española la sociedad se convirtió en un estado policial regida por comportamientos radicales. Este marco elegido es el propicio para explorar los mecanismos que las personas utilizan cuando se ven enfrentadas a cambios extremos en sus vidas. Dos hermanos viven protegidos por su familia, y por las historias que se cuentan antes de dormir, pero cuando esa seguridad desaparece cada uno debe afrontar en solitario un destino diferente y hostil. Deben adaptarse, deben luchar contra sus recuerdos, y a la vez conservarlos para no perder su identidad. Aunque ambos dejan de ser ellos, a veces con el dilema de si vivir sin dignidad o morir con la cabeza alta. Una solución es perder la memoria, otra hacerse invisible.

Andrés, el hijo, es llevado a un orfanato, donde además de perder a su familia perderá las historias que su hermana le contaba, las que le ayudaban a soportar sus miedos y a entender el mundo. Allí entre recuerdos que se van difuminando, lucha por conservar las caras de los seres queridos, de la otra vida, “… se apresuró a grabar sus facciones, pero el olor se le escapó, y con él, la madre”,  que al acabo se pierden en una niebla imposible de romper y la realidad se impone: “…como se mueven en el tiempo, es imposible enfocarlas”, explica el niño con lúcida ingenuidad. La soledad se vuelve definitiva cuando pierde los recuerdos. En el orfanato comienza su vocación de escritor: él creará sus propias historias, y termina aceptando ese mundo nuevo. Para Andrés sobrevivir significa evitar el rechazo de una familia de acogida. En esa angustia de los huérfanos esperando que los acepten, la autora nos llega a mostrar toda la orfandad afectiva de la humanidad.

Isabel, la hermana, es recluida en una cárcel de mujeres. Consigue sobrevivir desoyendo y ocultando los ideales que habían llevado a su padre a la desgracia. No solo se traiciona a sí misma, sino a la dignidad de su familia. La autora nos plantea de nuevo la dualidad: para salvarte tienes que convertirte en otra persona y convencerte de que tú no eres esa cobarde que traiciona, esa que engaña a los que te tienden la mano. Una adolescente sola, muerta de miedo, en un mundo cerrado y policiaco, ¿podría haber evitado convertirse en lo que fue? : “…pero sabía que no solo era víctima; fue verdugo; las circunstancias nos determinan, sobre todo, en como las hemos afrontado”. Isabel consigue escapar de la cárcel y reinventa su vida “…su memoria la abandonó, creándole lagunas de esas vivencias de las que renegó”, y hunde cada vez más hondo a la niña que fue, a pesar de los recuerdos. Preciosa la escena donde un lazo guardado en una caja le devuelve toda su infancia.

Eva Monzón ha publicado las novelas “Tiempo muerto”, “Entreactos” y “Errantes”, así como varios guiones cinematográficos, obras de teatro y biografías. En esta obra utiliza una técnica fragmentada, muy dinámica, en la que se van dando piezas sueltas, diferentes tanto en el punto de vista como en el tiempo: Andrés, Isabel, la madre, el padre, la abuela, los padres adoptivos…, en sucesivas escenas que el lector va uniendo hasta formar la historia completa. Este desorden organizado es un recurso muy eficaz para plasmar tanto las diferentes realidades de los personajes, como el sin rumbo de sus vidas.

Ambos hermanos logran sobrevivir utilizando todos los recursos disponibles en un ejemplo de resiliencia, como se dicen cuando al cabo de tantos años, siempre asustados, se encuentran: “Yo seguí contándome cuentos” “Yo no, yo dejé de hacerlo”. Primero se pierde la familia, también las historias, luego los recuerdos… Entonces es cuando solo queda lo cotidiano. Frente al horror que nos rodea, lo trivial es lo único que nos sostiene. El título, que puede parecer simple, implica la estrategia para sobrevivir: el día a día.

 

 

 

 

 

CICATRIZ

27 Feb

Maquetación 1CICATRIZ / Sara Mesa/ Ed. Anagrama

En su cuarta novela Sara Mesa aborda un tema definitivamente incorporado a nuestras vidas: la comunicación, la amistad, incluso el amor en las redes, donde la lejanía permite mantener los equívocos, queriendo o no, el engaño y la impostura.

La narración se sostiene únicamente con dos personajes, Sonia y Knut, el resto son comparsas que aparecen para poner en jaque o afianzar la relación entre ambos, una relación de amor y odio que surge por el contacto casual en un chat literario. A partir de ahí, se sucede un continuo intercambio de correos (la novela tiene un magnífico tono epistolar), y de regalos por parte de Knut, al principio libros, después toda clase de objetos, que tienen la peculiaridad de haber sido robados, habilidad de la que él se siente muy orgulloso. Lo que para Sonia empieza como un juego, se va transformando en una presencia permanente en su vida que le divierte, le aburre, pero sobre todo le atosiga. Knut se muestra como una persona excesiva, siempre interrogando, pidiendo cuentas de todo lo que le ha regalado, en un feed-back agotador que Sonia resuelve con engaños o con ira cuando llega al límite de su aguante, en cualquier caso en una relación que se le escapa de las manos. Su personalidad es menos fuerte que la de Knut, menos estricta consigo misma, y se deja llevar, eso permite que él la domine: “Tan exhaustivo. (…) Yo terminaba cansándome y poniendo distancia. Después me sentía culpable y regresaba”.

Kunt Hamsun toma su nombre de un escritor noruego de la primera mitad del XX, que fue olvidado porque apoyó a los nazis, muy acorde con la personalidad que poco a poco manifiesta: obsesivo, clasista, desproporcionado, muy individualista, rígido, machista: “Yo voy en línea recta: rectitud y dureza, tal como determina la simbología masculina. ¿Y cual es la simbología femenina?, pregunta Sonia. El círculo obviamente, donde vosotras estáis atrapadas”; y misógino: “… tenía puesta una compresa, mirar el símbolo de vuestra aberrante fisiología…”. A lo largo de la historia Knut tiene sexo con otras mujeres, pero confiesa que prefiere la represión y la fantasía perversa, lo que consigue regalando profusamente lencería de lujo a Sonia. Cree en la predestinación, y en una suerte de iluminación cósmica como guía espiritual para explicarse el mundo. Por supuesto justifica los robos (Sonia también lo hará) porque: “Siempre hubo cazadores y cazados, vigilantes y ladrones, control y descontrol”.

La relación discurre entre una actuación de él y una dejación de ella, por mentira consciente o por incapacidad de expresar su negativa, pero de la que ya no puede escapar porque sus regalos (transacción económica al fin y al cabo) la han convertido en dependiente, o por la vanidad de verse querida de esta manera tan intensa, o por lo que la autora nos termina descubriendo: la atracción de lo fatal, la seducción de lo repulsivo. Sara Mesa, a pesar de las referencias continuas a centros comerciales reales y a marcas de moda, crea una atmósfera atemporal. Un mundo con pocas concesiones a lo superfluo, en general hostil: trabajos aburridos, ciudades anodinas, edificios decadentes… Y lo narra con una prosa directa, precisa, que raspa, sin concesiones a adornos literarios.

Una característica de las ciber relaciones es la ausencia de contacto físico. La autora plantea la cuestión: ¿es necesario? En un momento dado Sonia dice: “Verlo o no verlo era lo de menos (…) lo sentía como un personaje, yo misma actuaba como un personaje”. Pero en el relato hay continuas referencias al aspecto de Knut, no muy agraciado, incluso vulgar, y cuando tienen su primer contacto en el mundo real, ella se decepciona. ¿Pero qué es la realidad, internet o el mundo físico?

Sara Mesa nos ofrece una inquietante visión de la sociedad actual, donde el aislamiento y la incomunicación se producen a pesar de tener al alcance una infinidad de herramientas para estar conectados. Hay nuevas formas de comunicación, pero también hay nuevas formas de soledad. Magnífica novela de esta reconocida voz de la narrativa actual.

CRÓNICA DE UNA PRESENTACIÓN

30 Sep

cordoba8

CRÓNICA DE UNA PRESENTACIÓN

Siempre me resulta muy grato visitar Córdoba, mucho más si el motivo es la presentación de mi novela “No soporto tu luz”, que el jueves 24 se hizo en el Ateneo donde me acompañaron unas 45 personas entre amigos y ateneístas cordobeses.

El eje central del argumento es un mobbing, realizado por la directora de un instituto hacia un profesor, con la ayuda del padre de un alumno y el silencio condescendiente de los testigos mudos. Antonio Varo Baena, presidente del Ateneo, lo calificó de valiente y muy actual. Argumentaba que hoy día los lectores prefieren que les cuenten historias reales que puedan reconocer e identificar en su vida diaria. Se comentó, como suele ocurrir siempre que se abordan temas sacados de la experiencia, la denominada auto ficción, la literatura del Yo. No es una biografía, no son unas memorias, es el resultado de “ficcionar” tus recuerdos, que, por otro lado, ya están “ficcionados” de forma inconsciente porque la memoria no es más que una construcción de la mente. Estoy de acuerdo con Antonio en que ésta es una de las tendencias de la novela actual (J. Cercas, A. Muñoz Molina, el noruego K. O. Knausgard…), pero también triunfan, y mucho, las historias de mundos y personajes totalmente fantásticos.

A algunos asistentes les resultó curiosa la ubicación del instituto: el Aljarafe sevillano, y el nombre imaginario que le atribuí: Vergetum. Con todos mis respetos a los que viven en la cornisa, a mí resulta un territorio hostil ya que siempre me pierdo entre las interminables rotondas, urbanizaciones y centros comerciales. Por lo que me parecía un lugar muy adecuado para ubicar a gente perdida emocionalmente. Vergetum es el nombre que los romanos le dieron al Aljarafe.

Le dedicamos un tiempo a Mariana, un personaje por el que tengo especial predilección ya que actúa como anticipador. En ella vemos desde el principio los efectos del mobbing sobre las personas que lo sufren: somatizaciones, depresión, angustia… y se muestran las fases por las que discurre un acoso. El lector podrá identificarlas perfectamente (más aún si lo está padeciendo), y por otra, en el plano narrativo, sentirá miedo por lo que le puede ocurrir al profesor protagonista.

Y por supuesto se discutió la eterna pregunta sobre la naturaleza del Mal: nace o se hace. Preferimos pensar que es genético, resulta reconfortante: la culpa es de la biología, nosotros no nos hemos equivocado, o si lo hemos hecho no había solución…La descripción de la personalidad perversa de la acosadora: una psicópata narcisista (según la clasificación de acosadores que realiza Iñaki Piñuel, quizás el mayor experto en mobbing de España, y uno de cuyos libros utilicé profusamente como documentación), los asistentes la consideraron muy interesante. Mi presentador opinó que ella era la auténtica protagonista, y debo admitir que la construcción de su mente, que nos habla desde el texto en segunda persona, fue para mí uno de los trabajos más gratificantes al escribir la novela.

Lectores interesados, antiguos y nuevos amigos, con los que hablar de lo divino y de lo humano, en esa calurosa tarde de septiembre.

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