El trabajo supone la mitad de nuestras vidas, al menos y con suerte. Sin embargo, no son muchas las obras que se ocupan de recrear esa espesa red de relaciones de poder, de intereses, de afectos y desafectos, de apoyos y traiciones que constituye uno de los principales ámbitos en que hemos de vivaquear y sobrevivir, a veces en condiciones extremas. Esas son las que plantea Reyes García-Doncel en ‘No soporto tu luz’, la novela editada por Ediciones en Huida y que resulta una más que recomendable incursión en el mundo laboral en general y del ‘mobbing’ en particular.
Uso el barbarismo adrede, porque suena muy apropiado para definir, por fonética, lo que significa, acoso laboral, una práctica más frecuente de lo que parece y ante la que merece la pena reflexionar.
Reyes García-Doncel lo hace con claridad, valentía y conocimiento: a través de la historia de Diego, profesor de instituto, de Rosalía, la prepotente directora, de Gonzalo, un padre de familia y ambicioso hombre de negocios, de su hijo, de los compañeros del centro, describe cómo el acoso puede destruir a una persona y cómo se comporta el entorno cuando se produce; las repercusiones incluso en otras derivaciones del mismo problema social, el ‘buyllign’ o acoso escolar; como hacerle frente es una tarea titánica y requiere madera de héroe.
En fin la novela trata de la integridad personal, de cómo cada cual hace sus elecciones para situarse a uno u otro lado de la barrera de la ética.

Pero lo mejor es la intención ‘sanadora’ que la autora confiesa. La novela viene a plantear una incursión en la experiencia propia para hacer las paces con el dolor sufrido y dejarlo atrás, para seguir adelante, sin lastres. Sólo por eso su lectura vale la pena. Porque es bien cierto que los libros te leen.
Desde el punto de vista técnico, ‘No soporto tu luz’ está escrita con agilidad, con muchos diálogos, descripciones cortas y precisas, pero no es una novela que descienda a la facilidad, que se acoja a tópicos o salidas obvias, sino que asume riesgos. La trama se hace compleja, se subdivide, se intrinca, y aún osa su autora añadir otra voz, en segunda persona, que recorre de forma misteriosa toda la novela, hasta el desenlace, pero logra llevar la lectura a su paso, cada vez más apasionada, apasionante.
Hay también humor y cercanía, experiencias con las que cualquiera puede empatizar, como las tutorías escolares, los padres-arquetipo, defensores de sus retoños e incapaces de ver sus fallos, y un cierto fatuum kafkiano en la incursión por los vericuetos administrativos.
Presentamos la novela el viernes en Las Libreras. Fue un acto de verdad grato en el que conseguimos ese objetivo que parece siempre inalcanzable de establecer una gran conversación, y muy interesante y documentada, con los asistentes.
Yo, lo dije, iba a presentar la novela de una amiga, pero me encontré presentando la obra de una gran escritora. Una obra potente, bien trabada, mejor resuelta, con la que además la lectura cumple su promesa de instruir divirtiendo.
Reyes García-Doncel, que tiene ya publicada otra novela, ‘Sin noticias de acuario’ (Ed. Paréntesis), es un nombre a tener en cuenta a futuro.