EL DESTIERRO DE LOS REYES

21 Jun

DESTIERRO_PORTADA_SOMBRAEL DESTIERRO DE LOS REYES

PERPETUO FERNÁNDEZ

ED. ANANTES

La novela nos plantea un futuro utópico o distópico, según se mire, en una España republicana donde los reyes han sido desterrados, irónicamente, a Cataluña que es un país independiente. Se instalan en Montjuic rodeados de una esperpéntica corte en el exilio, en la que van apareciendo personajes actuales e imaginarios, algunos dispuestos a ayudar y otros a beneficiarse del rey caído.

Felipe VI se descubre como un auténtico Borbón: mujeriego, vividor, irresponsable… Los asiduos de la noche barcelonesa le llaman el rey de la francachela, que dilapida su fortuna y sus posibilidades de recuperar la corona. Mientras que Letizia, la reina más plebeya que ha tenido España, resulta ser la única que trabaja para ello, bajo el deber maternal de continuarla en sus hijas.

La corte de los milagros esta formada por personajes actuales de la sociedad: Miguel Roca, el intrigante y nunca transparente abogado; Oleguer Pujol, el gran conseguidor, capaz de vender su alma por un buen negocio; Agapito Maestre, el preceptor de las infantas, que recuerda al Rasputín de los zares, como la misma reina reconoce al final, con su teoría de la Monarquía Eterna; el Conde de Godó, que intenta hacerles la vida más llevadera pagando todas sus facturas; Kyril de Bulgaria, compañero de correrías; Ricardo Bofill, Risto Mejide… El rey utiliza y es utilizado por todos

Conforme avanza la obra la situación se va volviendo cada vez más dramática. Hay incluso una patética incursión militar para recuperar el trono, que Felipe VI vive con su amante mientras sus partidarios mueren por él en las playas de Menorca.

Una tragicomedia de política ficción provocadora y delirante, inspirada en la obra “Les rois en exil” del novelista francés Alphonse Daudet. En la historia no falta humor, y guiños a musicales, como no podía ser de otra manera en Juan Diego Fernández Rosado (Perpetuo Fernández es una de sus varias personalidades), artista polifácetico que tiene mucho que decir cantando, actuando en un escenario, o escribiendo. Esta obra es una invitación a reflexionar no solo sobre el papel actual de la monarquía, sino sobre el de todas nuestras instituciones y la situación social y política de España. Fiel a su devoción por la literatura del siglo XIX (él confiesa que la generación del 27 ya le parecen muy modernos), la novela está escrita con un estilo antiguo, ceremonioso, tal y como hablarían en una auténtica corte de ese siglo XIX (los reyes dialogan entre sí de usted, y en contadas ocasiones, solo cuando se enfadan, de tú), que se ajusta muy bien a la historia.

La fascinación romántica por la monarquía, la magia de unos seres ungidos por la gracia divina, se desvanece cuando la sangre podrida triunfa. Las infantas se llevan la peor parte de esta historia, como una expiación por los genes recibidos.

No soporto tu luz reseña

16 Jun

Acoso laboral, acoso escolar. Un thriller laboral. Un instituto tan real como la vida misma. Una novela de Reyes Garcia-Doncel Hdez
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EL DÍA A DÍA

5 Jun

 

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EVA MONZÓN JEREZ

EDITORIAL  SARGANTANA

Tras la guerra civil española la sociedad se convirtió en un estado policial regida por comportamientos radicales. Este marco elegido es el propicio para explorar los mecanismos que las personas utilizan cuando se ven enfrentadas a cambios extremos en sus vidas. Dos hermanos viven protegidos por su familia, y por las historias que se cuentan antes de dormir, pero cuando esa seguridad desaparece cada uno debe afrontar en solitario un destino diferente y hostil. Deben adaptarse, deben luchar contra sus recuerdos, y a la vez conservarlos para no perder su identidad. Aunque ambos dejan de ser ellos, a veces con el dilema de si vivir sin dignidad o morir con la cabeza alta. Una solución es perder la memoria, otra hacerse invisible.

Andrés, el hijo, es llevado a un orfanato, donde además de perder a su familia perderá las historias que su hermana le contaba, las que le ayudaban a soportar sus miedos y a entender el mundo. Allí entre recuerdos que se van difuminando, lucha por conservar las caras de los seres queridos, de la otra vida, “… se apresuró a grabar sus facciones, pero el olor se le escapó, y con él, la madre”,  que al acabo se pierden en una niebla imposible de romper y la realidad se impone: “…como se mueven en el tiempo, es imposible enfocarlas”, explica el niño con lúcida ingenuidad. La soledad se vuelve definitiva cuando pierde los recuerdos. En el orfanato comienza su vocación de escritor: él creará sus propias historias, y termina aceptando ese mundo nuevo. Para Andrés sobrevivir significa evitar el rechazo de una familia de acogida. En esa angustia de los huérfanos esperando que los acepten, la autora nos llega a mostrar toda la orfandad afectiva de la humanidad.

Isabel, la hermana, es recluida en una cárcel de mujeres. Consigue sobrevivir desoyendo y ocultando los ideales que habían llevado a su padre a la desgracia. No solo se traiciona a sí misma, sino a la dignidad de su familia. La autora nos plantea de nuevo la dualidad: para salvarte tienes que convertirte en otra persona y convencerte de que tú no eres esa cobarde que traiciona, esa que engaña a los que te tienden la mano. Una adolescente sola, muerta de miedo, en un mundo cerrado y policiaco, ¿podría haber evitado convertirse en lo que fue? : “…pero sabía que no solo era víctima; fue verdugo; las circunstancias nos determinan, sobre todo, en como las hemos afrontado”. Isabel consigue escapar de la cárcel y reinventa su vida “…su memoria la abandonó, creándole lagunas de esas vivencias de las que renegó”, y hunde cada vez más hondo a la niña que fue, a pesar de los recuerdos. Preciosa la escena donde un lazo guardado en una caja le devuelve toda su infancia.

Eva Monzón ha publicado las novelas “Tiempo muerto”, “Entreactos” y “Errantes”, así como varios guiones cinematográficos, obras de teatro y biografías. En esta obra utiliza una técnica fragmentada, muy dinámica, en la que se van dando piezas sueltas, diferentes tanto en el punto de vista como en el tiempo: Andrés, Isabel, la madre, el padre, la abuela, los padres adoptivos…, en sucesivas escenas que el lector va uniendo hasta formar la historia completa. Este desorden organizado es un recurso muy eficaz para plasmar tanto las diferentes realidades de los personajes, como el sin rumbo de sus vidas.

Ambos hermanos logran sobrevivir utilizando todos los recursos disponibles en un ejemplo de resiliencia, como se dicen cuando al cabo de tantos años, siempre asustados, se encuentran: “Yo seguí contándome cuentos” “Yo no, yo dejé de hacerlo”. Primero se pierde la familia, también las historias, luego los recuerdos… Entonces es cuando solo queda lo cotidiano. Frente al horror que nos rodea, lo trivial es lo único que nos sostiene. El título, que puede parecer simple, implica la estrategia para sobrevivir: el día a día.

 

 

 

 

 

Cena con champán y desayuno

29 May

 

imagen-sin-tituloSe lo decía a las chicas entornando un párpado y levantando la ceja contraria durante los segundos que ellas tardaban en comprender su oferta. Después sonreía, divertido del azoramiento melindroso de alguna, o satisfecho, si otra le seguía el juego más que de palabras. En cualquier caso, con esa frase dejaba tras de sí una estela de caballo ganador.

La chica de Medioambiente, que acababa de incorporarse a la oficina, pelirroja y lustrosa, le contestó inexpresivamente. Miró su agenda: “De acuerdo, el jueves”, y lo anotó muy seria, sin mover un músculo de su pecosa cara.

Adornó el salón con velas olorosas, preparó el champán en una cubeta de hielo, y encargó la comida a un restaurante vegetariano, suponiendo los gustos de ella. Efectivamente, la chica miró complacida la mesa y aportó a la cena una sidra de manzana orgánica. Cenaron comentando los beneficios de cada especie vegetal que aparecía, con alguna alusión trivial al territorio común de la oficina. Luego follaron atléticamente, como una gimnasia energética y sanadora, que ella disfrutó al máximo y que a él lo dejó más desnudo todavía de lo que estaba.

A la mañana siguiente se enfrentó temeroso al desayuno, algo a lo que nunca le dedicaba esfuerzo porque, para bien o para mal, todo se resolvía durante la noche. Su nevera esquelética le devolvió el problema. Mientras Pelirroja hacía yoga frente a la ventana, preparó un café con leche y unas tostadas de pan con mantequilla.

ChakrasElla miró desganada las bandejas: “Esto no es un desayuno biodiverso. Solo tres especies: café, vaca y trigo.” —Recogió su mochila, le sonrió y antes de cerrar la puerta le dijo—: “Tienes un segundo chakra excelente, pero de ahí para arriba, todos desconectados”

A él solo le hacía falta una especie, y un chakra, pero como es bueno ampliar territorios, apuntado: desayuno biodiverso.

Pessoas

24 Abr

Pessoas 2Pessoas

28 heterónimos esperando a Fernando Pessoa

Karima Editora

Acercarme a Pessoa siempre significa fascinación por los múltiples mundos creados con cada heterónimo. Él dice: “Hoy no tengo personalidad: cuanto en mí pueda haber de humano lo he repartido entre los diversos autores de cuya obra he sido ejecutor. Hoy soy el punto de reunión de una Humanidad, solo mía” El poeta parece preguntarse si se es uno o múltiple, y afirmar que él es un nombre vacío, donde cabe cualquier otra persona. Cualquier Pessoa.

El heterónimo que más me conmueve es Ricardo Reis, quizás porque lo hizo médico, escéptico y poeta, una combinación difícil. Nació en Oporto, ejerció la Medicina en Brasil, y todavía seguiría vivo si Saramago no lo hubiera matado en su novela “El año de la muerte de Ricardo Reis”. Participa del mismo determinismo pesimista que el propio Pessoa, y de una filosofía oriental del desapego: amar, odiar, tener expectativas, solo nos llevan al sufrimiento.

13063283_1169188306449071_6773002359082458528_oCon motivo de la presentación en la Feria del Libro de Mairena de “Pessoas. 28 heterónimos esperando a Pessoa”, he vuelto a acercarme a él. Este es un precioso libro, donde veintiocho poetas escriben a la luz de diferentes frases de otro heterónimo: Bernardo Suárez, y que además está ilustrado maravillosamente por Ricardo Ranz. Veintiocho, como el número del tranvía que diariamente cogía Pessoa.

Donde acaba la ciencia comienza la imaginación, y nuestro rostro humano perdido lo encontramos en la poesía. Delicioso libro de veintiocho heterónimos esperando su tranvía.

 

“La guerra nuestra” gratis 3 días.

14 Mar

guerrannuestra2GRATIS

El Colectivo de Escritores Guadaltintero ha decidido poner en oferta de distribución gratuita su libro de relatos colectivos “La Guerra Nuestra”,  que estará disponible durante los días 13,14 y 15 de marzo de 2016 en la plataforma Amazon Kindle.  Es para nosotros un  placer poder llegar con estas historias a cuantas más personas mejor. Son relatos basados en la memoria de nuestros familiares y en la creación literaria, donde los personajes se encuentran y desencuentran. La guerra civil vista por los ojos de una maestra, de una  niña,  de un guerrillero del maquis, de un soldado republicano y de un inclasificable personaje que cierra todos los relatos.
 Estos dias es gratis. Luego se puede comprar en formato digital o papel en Amazon.

Así se hizo “La guerra nuestra”

9 Mar

Guerra civil 1Cuando se les pregunta a los escritores como eligen los temas sobre los que escriben, es frecuente la respuesta de que no son ellos, sino los temas los que eligen al escritor. Es decir, siempre se escribe a partir de una necesidad interior. ¿Pero qué ocurre cuando esta necesidad en principio no existe? Digamos: cuando tienes que escribir por encargo.

Hace más de un año mi grupo de trabajo, Guadaltintero, decidió realizar un conjunto de relatos encadenados cuyo argumento de fondo fuera la guerra civil española. Tardé un tiempo en ponerme a la faena, pero ahora que mi relato y el resto están escritos y publicados, quiero plasmar las fases por las que he pasado.

La escritura, como toda actividad humana, se aprende cuanto más se trabaja, y creo que lo importante no es solo adquirir el oficio, sino reflexionar en cómo se adquiere. Por este motivo me gustaría racionalizar el proceso de creación, resumir dichas fases que recuerdan, a veces, a una receta de cocina. La memoria ya la sabemos débil, por lo que confío en que esta racionalización me evite, y por supuesto también a quién quiera leerla, la sensación de desconcierto que pudiera aparecer en futuras situaciones similares.

Las fases por las que he pasado son las siguientes:

  1. Escudriñar en la memoria, en tus experiencias, para ver lo que hay por ahí guardado que esté relacionado con el tema, que te llame la atención, que te interese por algún motivo… Siempre hay algo, es cuestión de ahondar.
  2. Buscar información, y esto se puede hacer de dos maneras:a) Hablar con la gente. Con los colegas del trabajo, la familia, los amigos…, que te den su particular visión o te cuenten sus propias historias. Permanecer con las antenas alerta, pendiente de captar lo que sea. 

    b) Investigar de forma ordenada, en general o encaminado a aquello que ya te ha resultado algo más interesante; y no solo en textos, sino también imágenes. Puede surgir la posibilidad de leer libros o simplemente los artículos que internet (¡Google, siempre tan listo!) te aporta.

  3. Primer momento muy importante: cuando en medio de toda esa información deslavazada hay un personaje, un hecho, una imagen…, que da un paso al frente y te atrapa. Normalmente, es alguien o algo relacionado con el paso 1.
  4. Buscar de nuevo información, pero ya esta vez de una forma concreta y dirigida, con nombres y apellidos, con localizaciones y fechas exactas. Así consigues sumergirte en el marco donde se va a desarrollar la trama, su mundo y su tiempo, profundizar en aquello que, ahora sí, te ha pegado un tirón emocional.
  5. Permitir que todos esos datos se mezclen en la cabeza y… dejar reposar. Para que se tejan con tus fobias y filias, para que se modifiquen los unos a los otros, y resalten los más interesantes, encontrando su sitio en la historia.
  6. Segundo momento muy importante: hacer la primera sinopsis de la trama. Ahora todo ese caos que se ha estado macerando, hay que ordenarlo y secuenciarlo en el tiempo, no físico, sino en el de la narración. Se consigue un guión, todavía muy impreciso, pero suficiente sobre el que comenzar a escribir.
  7. Escribir un primer borrador de la historia siguiendo la sinopsis trazada. A ser posible sin autolimitaciones ni prejuicios, sin corregir nada, con total libertad, dejando fluir la información, y hacerlo hasta el final, porque al llegar a sus últimas consecuencias, se descubren los errores en la sinopsis y los cambios necesarios.
  8. Tercer momento importante: tras el primer escrito puede que aparezca, de forma evidente, la idea generadora, aquella cuestión de fondo que nos ha motivado a escribir. Esta idea, que se puede resumir en una frase (el dinero no da la felicidad, la verdad siempre prevalece… por decir algunas de las más utilizadas en el cine y la literatura), le da más coherencia y profundidad a la trama, y ayuda muchísimo a completar la sinopsis 1 ya que se rediseñará en una sola dirección. Es un momento muy, muy deseable, que si no sale de forma natural como una revelación, habría que buscarlo.
  9. Ahora viene el trabajo de corregir, delimitar, profundizar, buscando más información sobre detalles muy concretos que den verosimilitud a la historia, y reescribir las veces que sean necesarias.
  10. Leernos unos a otros todos los miembros del colectivo. Decidir personajes y escenarios donde se producirán los cruces.
  11. Reescribir y volver a corregir.
  12. Finalmente editar, lo que realizó uno de los miembros del grupo al que el resto estaremos eternamente agradecidos.

La guerra nuestra” ya está disponible para ser leída. Se admiten sugerencias a este intento de ordenar el proceso creativo.

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